Benimar

Fachada de Benimar. Colección Bonet Rosado.

Benimar tuvo un importante papel dentro de la historia de la playa de Nazaret, pero también tiene un gran interés histórico por su labor como Escuela de Deportes de la Iglesia durante el franquismo. En torno a Benimar se formó un club social y cultural, una escuela deportiva y un lugar de ocio para valencianos y turistas. Dio nombre a esa parte de la playa de Nazaret, ya que una zona de la misma pertenecía al balneario que se creaba en torno al edificio y que se hizo tremendamente popular.

La gente recuerda su gran restaurante y las actividades culturales y deportivas que se realizaban, sobre todo el club de fútbol, pero se desconoce con frecuencia cual era la misión del lugar y que fue una institución promovida por la Iglesia dentro del contexto de una Nueva España franquista a finales de los años 40. Resulta sorprendente, y resultó controvertido en aquella época, que la Iglesia promoviera un club social y deportivo en torno a un balneario.

Creación y misión de Benimar

Plano de las instalaciones de Benimar. Servicio Diocesano de Archivos Parroquiales de Valencia.

Benimar fue proyectado en 1941 por Leopoldo Blanco y finalizado en 1945. Lo fundó como tal en 1948 el arzobispo de Valencia Marcelino Olaechea Loizaga. El 28 de enero de 1948, la Acción Católica adquirió una concesión en la playa de Nazaret, en el emplazamiento de un inmueble perteneciente a los señores Aznar Yñigo. Este inmueble lindaba con la concesión Mar y Cel en favor de los señores Martí Mateu y García Fayos. Ambas concesiones se designaron bajo el nombre único de Benimar. A partir de 1950, la Asociación Deportiva Benimar pasó a ser La Escuela de Deportes de la Iglesia y el reverendo Baltasar Argaya Goicoechea fue nombrado director, puesto que cubrió hasta 1962 y que siguió el sacerdote don Elías Llavaria.

Folleto de Benimar de 1954. Servicio Diocesano de Archivos Parroquiales de Valencia.

Marcelino Olaechea, como impulsor y creador de Benimar, se empeñó en conseguir financiación y apoyo de las más altas esferas del régimen. La principal aportación económica vino del histórico empresario Gregorio Molina Ribera, que hizo posible la adquisición del edificio de Benimar, que en sus inicios era un restaurante ostrero.

«Se propuso la Archidiócesis Valentina buscar un lugar para la sana diversión y Escuela de Deportes del pueblo. Estaba a la venta Benimar. No podía afrontar el gasto el erario de la Archidiócesis; pero Dios le dio en el inolvidable Vicario General y Obispo Auxiliar de la misma, don Jacinto, el mejor gestor; y el más poderoso mecenas en aquel caballero, cristiano a carta cabal, genio de la industria, que se llamó don Gregorio Molina Ribera, que gran gloria haya.»

Benimar, Escuela de Deportes de la Iglesia. (1948-1998).
Publicación de las bodas de oro de la institución.
Folleto de Benimar. Visita de Franco a las instalaciones en 1954.
Servicio Diocesano de Archivos Parroquiales de Valencia.

A parte de la visita de Francisco Franco, a lo largo de la historia de Benimar visitaron sus instalaciones ministros, presidentes de las Cortes, autoridades eclesiásticas (entre ellos los cardenales Ángel Herrera Ortia y José María Bueno Monreal), embajadores, dirigentes deportivos, deportistas de élite, otras personalidades extranjeras.

«Era una novedad, o casi, en las diócesis españolas el emprender una obra tan ardua; pero no le faltaron a la Archidiócesis de Valencia católicos decididos a llevarla a cabo.»

Benimar, Escuela de Deportes de la Iglesia. (1948-1998). Publicación de las bodas de oro de la institución.

En cuanto al contexto histórico, Benimar vivió tanto el primer como el segundo franquismo. Se construyó en un contexto social y económico de autarquía: un periodo de crisis económica y aislamiento casi permanente que sufrió España desde el final de la Guerra Civil hasta 1959, caracterizado por una larga y profunda depresión económica. No obstante, la situación durante los años 50 fue cambiando con respecto a los años de posguerra inmediatos a la Guerra Civil. Se aprobó el plan nacional de Estabilización que dio lugar a un segundo periodo con una mayor apertura comercial al exterior y un mayor desarrollo y que se extendió desde entonces hasta la muerte de Francisco Franco en 1975.

El arzobispo Marcelino Olaechea visitando la piscina infantil en 1961.

Las dificultades de la vida cotidiana durante los años del primer franquismo convirtieron el ocio y la búsqueda de diversión y de evasión en una auténtica necesidad psicológica para la mayoría de la población, y especialmente para la juventud. Por esta razón, la Educación Física, las actividades de “aire libre” o en la naturaleza y los deportes fueron aprovechados para encuadrar a una gran cantidad de jóvenes; y de paso, transmitirles los mensajes ideológicos correspondientes.

Se debían distribuir equitativamente las posibilidades de acceso a esta actividad. No era fácil el posibilitar que toda la población accediera a la práctica físico-deportiva, puesto que ni la población estaba preparada para asumir este reto después de una guerra, ni las decisiones económicas autárquicas permitían aumentar las inversiones en infraestructuras. En este sentido cabe destacar la obra de Marcelino como inagotable impulsor de Benimar y del acceso al deporte y a la cultura en uno de los barrios más desfavorecidos de Valencia.

Contexto social y educativo: el deporte al servicio del Régimen.

Folleto de Benimar de 1954. Servicio Diocesano de Archivos Parroquiales de Valencia.

En cuanto a la educación, el Régimen asumía que a través de la disciplina rigurosa en la educación se conseguiría un espíritu nacional fuerte y unido, que haría sentirse a sus ciudadanos orgullosos de su Dios, Patria y Justicia, según reflejaba la Ley de Creación de las Cortes Españolas (1943) fueron los tres principios inamovibles sobre los que se asentaba el Movimiento Nacional. La religión católica, la defensa de la Patria mediante una buena preparación física, la asunción del modelo de sociedad basado en la adaptación al orden establecido y la igualdad en la aplicación de las leyes para todos configuraron el perfil moral, filosófico y jurídico que había de cumplir el conjunto de la sociedad.

Folleto de Benimar de 1954. Servicio Diocesano de Archivos Parroquiales de Valencia.
Folleto de Benimar de 1954. Servicio Diocesano de Archivos Parroquiales de Valencia.

La actividad físico-deportiva fue considerada una parte fundamental dentro del proceso educativo. Desde el comienzo del franquismo, fue incluida dentro de un concepto de cultura física que trataba de educar a la población y mejorar así la raza, y se utilizó para atraer especialmente a la juventud y transmitir las excelencias del “Nuevo Estado” Nacionalsindicalista.

Durante esta época los militares asumieron la dirección de la Delegación Nacional de Deportes (DND), mientras que los falangistas se responsabilizaron del Frente de Juventudes (FJ) y de la Sección Femenina (SF). Mediante el control de estas actividades, los grupos dirigentes se garantizaban su hegemonía como agentes socializadores.

Folleto de Benimar de 1954. Servicio Diocesano de Archivos Parroquiales de Valencia.

Los estatutos de la Escuela de Deportes de la Iglesia son un claro ejemplo de la política educativa y moralizadora del franquismo. En las mismas bases, en el apartado dedicado a los fines de la escuela, podemos destacar los dos primeros:

«Ejercer la necesaria vigilancia moralizadora así en la enseñanza como en la práctica de los diferentes deportes.»

«Dotar a los deportistas de medios adecuados para el ejercicio y la práctica de las actividades deportivas dentro de un ambiente moral, sujeto directamente a la Autoridad Eclesiástica.»

Estatutos de la Escuela de Deportes de la Iglesia «Benimar».
Servicio Diocesano de Archivos Parroquiales de Valencia
Folleto de Benimar de 1954. Servicio Diocesano de Archivos Parroquiales de Valencia.

Dentro de las Bases y Normas de la escuela, podemos ver como los cursillos, conferencias y proyecciones tenían el «objeto de divulgar el conocimiento de los diferentes deportes, aprovechar coyunturas de actualidad y depurar la formación moral y espiritual».

En cuanto a los cursos de la escuela, se dividían en tres partes: un cursillo preparatorio a la preselección, un cursillo de selección y un cursillo de especialización. En el siguiente folleto con las bases y normas de la escuela se pueden consultar las materias a tratar:

Las actividades de Benimar

El deporte era una de las principales ocupaciones del recinto, tanto a nivel formativo como de ocio, pero también se realizaban multitud de actividades relacionadas con el arte y la cultura, sin olvidar el afamado restaurante. Benimar disponía de una cafetería, de un restaurante, de una terraza en el piso superior, de una piscina infantil junto a la que había un pequeño parque con columpios y toboganes, y un salón donde se realizaban todo tipo de actividades culturales.

Folleto publicitario de Benimar, 1956. Colección H.Bonet

Se organizaban concursos de arte en la arena de la playa, salones de arte, exposiciones de fotografía, charlas, teatro, cine y exhibiciones deportivas, además de poder practicar todo tipo de deportes en las propias instalaciones. Antes de que se llevara a cabo la construcción del campo de fútbol y de las pistas de tenis, ya había una pista para patinar, un campo de baloncesto, un frontón, cuatro mesas de ping pong y mucho espacio al aire libre para realizar todo tipo de juegos.

Folleto publicitario de Benimar, 1956. Colección Bonet Rosado.

No quiero dejar pasar una anécdota curiosa. Por su situación, como es lógico, se podía bañar en la playa; también había una alternativa y era bañarse en la piscina, pero con una condición había que hacerlo colocándose una camiseta de las que llamaban de espora, por aquello de no mostrar los pechos masculinos. ¡¡Cosa de la Iglesia!!

Manuel Andrés Ferreira, «Nazaret, un barrio que sobrevive al paso del tiempo» en El Masclet.
Fuente: Prospectos de cine, por Paco Moncho.

El futuro de Benimar

Actualmente Benimar se encuentra en situación de abandono. Las últimas actividades de la escuela se registran en 2002, y el edificio, con claros riesgos de desaparecer, espera un nuevo uso.

Vista de Benimar en 2020 con las antiguas taquillas en primer término. Fotografía: S. Guérin
Estado de la piscina de niños en 2020. Fotografía: S. Guérin.

El plan más reciente del que tenemos conocimiento es la creaci´´on de la nueva Ciudad Deportiva del Levante. El club formalizó el trámite para presentar toda la documentación necesaria a la Autoridad Portuaria de Valencia y se solicitó formalmente la concesión de la parcela de 95.000 metros cuadrados ubicada en el antiguo Club Deportivo Benimar.

Vista del proyecto de la nueva Ciudad Deportiva del Levante. Fuente: Diario Marca.

El proyecto cuenta con siete campos de fútbol 11, con área específica del primer equipo; una residencia para 86 futbolistas, un mini estadio con capacidad para 2.500 espectadores, un área de fútbol 11, un área de fútbol 8 y un edificio social-administrativo que surge de la rehabilitación del antiguo edificio de la Escuela de Benimar.

De momento habrá que esperar a ver si dicho proyecto se lleva a cabo y si se prolonga la vida del lugar, como plantea el mismo, rehabilitando el antiguo club.

Fuentes:

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