Historia

La playa de Nazaret

Postal de la playa de Nazaret en los años 60. Colección Bonet Rosado.

Nazaret tuvo una magnífica playa donde se podía disfrutar del baño hasta mediados de los años 60. La playa desapareció con la ampliación del sur del Puerto de Valencia en 198?, y Nazaret, pueblo marítimo y pesquero perdió con ello gran parte de su identidad. Desde entonces, Nazaret lucha para que la memoria no caiga en el olvido y reclama espacios públicos y servicios a cambio de aquella pérdida irremplazable.

Hasta los años 50, la playa de Benimar era una playa amplia y limpia, donde iban a disfrutar del baño los valencianos. Era la playa de todo el barrio de Ruzafa, y los años 40 y 50 fueron la edad de oro de los balnearios de Benimar y Marazul que llegaban a competir con el de las Arenas en la playa de la Malvarrosa. De aquellos años tan solo quedan los restos del edificio abandonado de Benimar, protegido, a la espera de un plan que rescate su memoria y prolongue la vida de una institución que llevó a cabo una gran labor social y deportiva. Benimar fue lugar de ocio para los valencianos, pero también institución dedicada a la educación y al deporte como Escuela de Deportes de la Iglesia desde 1952.

Durante el verano, y sobre todo los domingos y festivos, familias enteras pasaban el día en la playa. Había grandes zonas de cañizo que protegían del sol, merenderos, y el propio restaurante y la cafetería de Benimar. Se montaba una pequeña feria con barracas de tiro al blanco, caballitos, columpios, etc. Además, había numerosos puestos de maíz tostado, «poleros», «mantecaeros», «cacahueros» ambulantes y el kiosco del «Chufero» ubicado en la rotonda final del trayecto de los autobuses y cercano al «juego de la fuerza».

Por aquel entonces se podían recoger tellinas y cangrejos, y por las orillas podían verse pescadores de «rall» arremangados.

El trenet llegaba hasta la misma playa.

BENIMAR

La vida social y recreativa de los bañistas se centraba en torno al balneario de Benimar. Por aquel entonces ya había sido bautizado como Escuela de Deportes de la Iglesia, pero lo cierto es que se realizaban muchísimas actividades para el disfrute de todo el mundo. Había una cafetería y un restaurante, una bonita terraza en el piso superior, y una piscina para niños. Al lado de la piscina infantil habia un pequeño parque, con columpios, barquitas y toboganes.

Se organizaban todo tipo de actividades, como concursos de arena en la playa, salones de arte, exposiciones de fotografía, charlas, teatro, cine, y exhibiciones deportivas, además de poder practicar todo tipo de deportes en las propias instalaciones. Antes de que se llevara a cabo de la construcción del campo de fútbol y de las pistas de tenis, ya había una pista para patinar, un campo de baloncesto, un frontón, cuatro mesas de ping pong y mucho espacio al aire libre para realizar todo tipo de juegos.

Folleto publicitario de Benimar, 1956. Colección Bonet Rosado.

«En el edificio central, a la entrada, a la derecha había un despacho, para el Director, que era el sacerdote Don Baltasar Argaya (entre 1950 y 1962), y Don Jesús, que era seglar, y era el que se encargaba de casi todo. A ese despacho se podía acudir para cualquier cosa que se quisiera pedir, preguntar o comentar, y había un micrófono y un altavoz fuera, por el que se daban toda clase de mensajes, como las actividades que había para ese día, concursos de hacer dibujos o castillos en la arena, partidos, teatro, cine, o también con mucha frecuencia, cuando alguien había perdido o encontrado algo en la playa.»

Amparo Lleó Morilla, «Mis recuerdos de Benimar», en el blog Valencia en Blanco y Negro.
Folleto publicitario de Benimar, 1962. Colección Bonet Rosado.